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Síndrome del impostor: qué es, cómo se reconoce y por qué no es falsa modestia

Por el equipo de , centro sanitario de psicología en Bilbao con consulta desde 1981.

Revisado en · 6 min de lectura

El síndrome del impostor es la sensación persistente de no merecer los propios logros, de que el éxito se debe a la suerte o a un error, y de que tarde o temprano alguien descubrirá que no se es tan capaz como parece. No es un diagnóstico ni falsa modestia. Es una experiencia muy extendida, que aparece en personas con una trayectoria objetivamente buena y que puede generar mucha ansiedad.

¿Qué es el síndrome del impostor?

Lo describieron en 1978 las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes. No lo llamaron síndrome, sino fenómeno del impostor, y lo observaron en mujeres con un alto nivel de logro profesional y académico que, a pesar de sus resultados, se sentían un fraude (Clance e Imes, 1978).

El nombre de síndrome se popularizó después, y conviene saber que no es un diagnóstico clínico. Describe una forma de interpretar el propio éxito, no una enfermedad. Aun así, cuando es intensa, puede afectar al bienestar, a las decisiones profesionales y a la forma de vivir el trabajo.

¿Es un problema de mujeres?

No. Aunque se describió inicialmente en mujeres, la investigación posterior lo encuentra en hombres y mujeres. Una revisión sistemática de 62 estudios con más de 14.000 participantes concluyó que era frecuente en ambos sexos y en todas las etapas profesionales, desde estudiantes hasta profesionales con larga trayectoria. Además, la mitad de los estudios que analizaron diferencias por sexo no encontraron ninguna (Bravata et al., 2020).

La misma revisión explica por qué las cifras que circulan son tan dispares. Según el cuestionario y el punto de corte utilizados, la frecuencia variaba entre el 9 % y el 82 %. Más que un dato exacto, lo que indica es que se trata de una experiencia muy común.

Señales del síndrome del impostor

Algunas de las más habituales:

  • Atribuir los logros a la suerte, al momento o a que otras personas se equivocaron al valorarte.
  • Sentir que los elogios no son merecidos y quitarles importancia.
  • Miedo intenso a que se descubra que no estás a la altura.
  • Prepararte mucho más de lo necesario, o aplazar las tareas hasta el último momento.
  • Vivir cada error como una prueba de que no vales.
  • Evitar oportunidades, ascensos o retos por miedo a quedar en evidencia.

El ciclo que lo mantiene

El síndrome del impostor no se sostiene por pensar que no se vale, sin más. Se mantiene por lo que la persona hace para protegerse de ese miedo y por cómo interpreta después el resultado. Suele funcionar así:

  1. Aparece una tarea o un reto importante, y con él la ansiedad.
  2. La persona responde preparándose en exceso o aplazando la tarea.
  3. La tarea sale bien.
  4. El éxito se atribuye al esfuerzo desmedido o a la suerte, no a la propia capacidad.
  5. La sensación de ser un fraude se refuerza, y el siguiente reto se vive con más miedo.

Lo paradójico es que cada éxito, en lugar de tranquilizar, alimenta el problema. Si salió bien porque me preparé el triple, la conclusión es que sin ese sobreesfuerzo habría fracasado.

Pensemos, por ejemplo, en una persona recién ascendida que dedica las noches y los fines de semana a revisar cada informe tres veces. Su equipo la valora mucho, pero ella piensa que en cuanto baje el ritmo se notará que el ascenso fue un error. Cuanto mejor le va, más se agota sosteniendo esa imagen.

Síndrome del impostor, perfeccionismo y ansiedad

El síndrome del impostor se cruza a menudo con el perfeccionismo, porque cuando el listón es la perfección cualquier resultado real parece insuficiente. También comparte mucho con la ansiedad, ya que gira alrededor de una amenaza anticipada, la de ser descubierto, y se mantiene con conductas de protección parecidas a las de otros problemas de ansiedad.

No todo es interno. Los entornos muy competitivos o la sensación de ser diferente al resto del grupo pueden alimentar esta experiencia, y la revisión de Bravata encontró cifras especialmente altas en personas de grupos minoritarios (Bravata et al., 2020). Por eso no se trata de culpar a la persona, sino de entender cómo interactúan su forma de interpretar el éxito y el entorno en el que se mueve.

¿Cómo se trabaja el síndrome del impostor?

La investigación sobre intervenciones específicas para el fenómeno del impostor todavía es limitada. En los últimos años se han estudiado distintas propuestas, pero los trabajos disponibles son heterogéneos y todavía no permiten establecer cuál resulta más eficaz (Gisselbaek et al., 2026).

En consulta se analiza cómo funciona el problema en cada persona. Se revisan las conclusiones que extrae de sus éxitos y errores, y se reducen progresivamente el sobreesfuerzo y la evitación para comprobar qué ocurre cuando trabaja con un nivel razonable de exigencia. Entender el ciclo ayuda, pero el cambio requiere empezar a responder de otra manera.

¿Cuándo pedir ayuda?

Puede ser buen momento para consultar si reconoces varias de estas situaciones:

  • El miedo a ser descubierto te genera ansiedad con frecuencia.
  • Rechazas oportunidades que en el fondo te gustaría aprovechar.
  • El sobreesfuerzo te agota o afecta a tu salud o a tu vida personal.
  • Ningún logro consigue tranquilizarte.
  • Aparece un desánimo que se mantiene en el tiempo.

En nuestro centro de Bilbao trabajamos la ansiedad y el estrés, la autoestima y la autoexigencia en adultos, presencial y online. No hace falta estar mal para consultar. También se puede pedir ayuda para dejar de vivir los logros con miedo.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el síndrome del impostor?

Es la sensación persistente de no merecer los propios logros y de que tarde o temprano alguien descubrirá que no se es tan capaz como parece. No es un diagnóstico clínico, sino una forma de interpretar el éxito que puede generar mucha ansiedad.

¿Es lo mismo que tener baja autoestima?

No exactamente. Pueden ir juntos, pero el síndrome del impostor se centra en la sensación de no merecer el éxito y en el miedo a ser descubierto, y aparece a menudo en personas con logros reales y una imagen pública de seguridad.

¿Quién puede sentir el síndrome del impostor?

Cualquier persona. Se describió primero en mujeres con éxito profesional, pero los estudios lo encuentran en hombres y mujeres, en estudiantes y en profesionales con muchos años de experiencia.

¿Se supera el síndrome del impostor?

Se puede reducir mucho. El trabajo consiste en revisar cómo se interpretan los éxitos y los errores, y en abandonar poco a poco el sobreesfuerzo y la evitación, para comprobar que la propia capacidad no depende de ellos.

Referencias

  • Bravata, D. M., Watts, S. A., Keefer, A. L., Madhusudhan, D. K., Taylor, K. T., Clark, D. M., Nelson, R. S., Cokley, K. O., & Hagg, H. K. (2020). Prevalence, predictors, and treatment of impostor syndrome: A systematic review. Journal of General Internal Medicine, 35(4), 1252–1275. https://doi.org/10.1007/s11606-019-05364-1
  • Clance, P. R., & Imes, S. A. (1978). The imposter phenomenon in high achieving women: Dynamics and therapeutic intervention. Psychotherapy: Theory, Research & Practice, 15(3), 241–247. https://doi.org/10.1037/h0086006
  • Gisselbaek, M., Seyour, M., Saxena, S., Berger-Estilita, J., LaDonna, K. A., Elia, N., & Savoldelli, G. L. (2026). Rethinking the impostor phenomenon: An umbrella review of concept, context and interventions. Medical Education, 60(6), 607–624. https://doi.org/10.1111/medu.70076

Publicado por

Psicología y Psicoterapia Miguel Ángel Centro sanitario de psicología en Bilbao · En consulta desde 1981

Equipo de psicólogos colegiados con consulta en Bilbao y atención online. Contenido elaborado y revisado por el equipo clínico del centro.

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