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Apego evitativo y apego ansioso: qué son, cómo se reconocen y por qué parecen atraerse

Por el equipo de , centro sanitario de psicología en Bilbao con consulta desde 1981.

Revisado en · 8 min de lectura

Los términos «apego evitativo» y «apego ansioso» se utilizan para describir algunas tendencias que pueden aparecer en las relaciones. En unas personas o momentos, la cercanía emocional puede generar incomodidad y provocar una respuesta de distanciamiento. En otros, la distancia puede activar inquietud y una búsqueda frecuente de confirmación.

No son diagnósticos, tipos de personalidad ni etiquetas fijas. Estos patrones pueden variar entre relaciones y cambiar con el tiempo. Más que clasificar a cada persona, debemos tratar de comprender qué ocurre en la relación, cómo intenta protegerse cada uno y de qué manera esas respuestas pueden terminar manteniendo el problema.

¿De dónde viene la idea de los estilos de apego?

La teoría del apego nació para explicar el vínculo entre los bebés y quienes los cuidan. En 1987, Cindy Hazan y Phillip Shaver propusieron que el amor romántico adulto funciona también como un proceso de apego, y encontraron que los estilos observados en la infancia (seguro, evitativo y ansioso) aparecían en proporciones parecidas en la edad adulta (Hazan y Shaver, 1987).

La investigación posterior matizó la idea de tres cajas. Hoy se entiende que el apego adulto se describe mejor con dos dimensiones, la ansiedad ante el posible abandono y la evitación de la intimidad, en las que cada persona puntúa más o menos alto (Fraley et al., 2000). Por eso, más que preguntarse «¿qué apego tengo?», resulta más útil preguntarse cuánto de cada una de esas dos tendencias aparece en tus relaciones.

¿Cómo se manifiestan las tendencias evitativas?

Se suele hablar de tendencias evitativas cuando, ante la intimidad, el conflicto o la necesidad de apoyo, alguien intenta protegerse aumentando la distancia o la autosuficiencia. Esto no implica falta de afecto y puede variar según la relación y el momento. Algunas respuestas frecuentes son:

  • Se sienten más cómodas resolviendo los problemas por su cuenta que pidiendo ayuda.
  • Cuando la relación se vuelve más cercana, aparece la necesidad de espacio, de trabajo o de planes propios.
  • Les cuesta hablar de lo que sienten, sobre todo en una discusión.
  • Valoran mucho su independencia y pueden vivir las demandas de la pareja como presión.
  • Tras un momento de mucha intimidad, a veces se distancian sin saber explicar por qué.

¿Cómo se manifiestan las tendencias ansiosas?

Se suele hablar de tendencias ansiosas cuando la distancia o la incertidumbre activan el temor al rechazo o al abandono y la persona intenta reducirlo buscando cercanía o confirmación. Puede manifestarse de las siguientes maneras:

  • Necesita confirmaciones frecuentes de que la relación va bien.
  • Interpreta los silencios, los retrasos o los cambios de tono como señales de alejamiento.
  • Le cuesta tolerar la distancia, aunque sea breve o tenga una explicación sencilla.
  • Tiende a esforzarse más en la relación cuando percibe que el otro se aleja.
  • Su estado de ánimo depende mucho de cómo esté la pareja en cada momento.
Tendencia evitativaTendencia ansiosa
Ante la cercaníaBusca espacioBusca todavía más cercanía
Ante un conflictoSe retira o se cierraInsiste para resolverlo cuanto antes
Miedo de fondoPerder la independencia o sentirse absorbidoSer abandonado o no ser suficiente
Cómo se protegeReduciendo la necesidad del otroIntensificando la búsqueda del otro

¿Los patrones ansiosos y evitativos se atraen realmente?

La idea de que los patrones ansiosos y evitativos se atraen inevitablemente se ha popularizado mucho, pero la investigación no permite considerarla una regla general. Algunos estudios han descrito esta combinación, mientras que otros no han encontrado una atracción especial entre ambos patrones (Frazier et al., 1996; Conradi et al., 2021).

Lo que sí puede aparecer en algunas parejas es un ciclo de persecución y retirada. Cuando una persona percibe distancia o incertidumbre, busca más contacto, explicaciones o confirmación. La otra puede experimentar esa aproximación como presión y responder alejándose. Esa nueva distancia aumenta la inquietud de la primera, que intensifica sus intentos de acercamiento. No es necesario asumir que se eligieron por sus «estilos de apego». Lo importante es comprender el círculo que actualmente mantiene el conflicto.

Pensemos, por ejemplo, en una pareja en la que una persona escribe varias veces cuando la otra no contesta, y la otra, al ver los mensajes, siente agobio y tarda aún más en responder. Quien escribe lo vive como desinterés, y quien tarda en contestar, como control. Ninguno de los dos es el problema. Lo es el círculo en el que han quedado atrapados.

¿Se pueden cambiar estos patrones?

Estas tendencias pueden mostrar cierta estabilidad, pero no determinan cómo será una persona en todas sus relaciones. Pueden variar según el contexto y modificarse mediante nuevas experiencias y formas diferentes de responder a la cercanía, la distancia y el conflicto.

En terapia no es imprescindible encajar a cada miembro de la pareja en una categoría. Se analiza qué situaciones activan el miedo o la incomodidad, qué hace cada persona para protegerse, qué alivio consigue de manera inmediata y cómo esa respuesta puede terminar manteniendo el problema. A partir de ahí se trabajan formas diferentes de pedir cercanía, expresar necesidades, tolerar la incertidumbre y responder sin intensificar el círculo.

Lo que internet exagera sobre el apego

Los estilos de apego se han hecho muy populares en redes sociales, y con ello han aparecido algunas ideas que conviene matizar.

  • «Si tienes apego evitativo, no sabes querer.» La evitación es una forma de protegerse, no una incapacidad para el afecto.
  • «Tu estilo de apego es para siempre.» Los estudios muestran estabilidad, pero también cambio.
  • «Un test de cinco minutos te dice tu tipo.» Los cuestionarios de investigación miden dimensiones, no etiquetas, y no sustituyen una valoración.
  • «La solución es dejar a quien tiene apego evitativo.» A veces una relación no funciona, pero en muchos casos el problema es la dinámica, y una dinámica se puede trabajar entre los dos.
  • «Actúas así por tu tipo de apego.» Poner nombre a un patrón no equivale a explicarlo. Decir que alguien se distancia porque tiene apego evitativo puede convertirse en un razonamiento circular: llamamos «evitativo» precisamente al patrón de tomar distancia. La etiqueta solo resulta útil si ayuda a comprender cómo funciona el problema y qué se puede hacer de otra manera.

¿Cuándo pedir ayuda?

Puede ser buen momento para consultar si reconoces varias de estas situaciones:

  • Las discusiones siguen siempre el mismo patrón y terminan igual.
  • La ansiedad por la relación, o la necesidad de distancia, ocupa mucho espacio en tu día a día.
  • Se repite la misma dinámica en distintas relaciones.
  • Uno de los dos siente que da mucho más que el otro.
  • Vives la relación con más miedo que tranquilidad.

En nuestro centro de Bilbao trabajamos estas dinámicas en terapia de pareja y en terapia individual, presencial y online. Puedes ver cómo abordamos la distancia emocional y las crisis de pareja o los conflictos de pareja y la comunicación. No hace falta que la relación esté al límite para pedir orientación.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el apego evitativo?

Es una tendencia en las relaciones en la que la cercanía emocional genera incomodidad y se responde tomando distancia, resolviendo las cosas por cuenta propia o evitando hablar de lo que se siente. No es un tipo de personalidad ni significa falta de afecto, y puede variar según la relación y el momento.

¿Qué diferencia hay entre el apego ansioso y el evitativo?

Son dos formas opuestas de buscar seguridad. Ante la distancia o la incertidumbre, la tendencia ansiosa lleva a buscar más cercanía y confirmación. Ante la cercanía o el conflicto, la tendencia evitativa lleva a buscar más espacio. Una misma persona puede mostrar más una u otra según la relación y el momento.

¿Por qué pueden formarse relaciones con patrones ansiosos y evitativos?

No existe evidencia de que estos patrones se atraigan necesariamente. Cuando coinciden en una pareja, sus respectivas formas de buscar seguridad pueden formar un círculo intenso: cuanto más busca una persona cercanía y confirmación, más presionada puede sentirse la otra y más se distancia. Esa distancia aumenta a su vez la inquietud y los intentos de acercamiento.

¿Se puede cambiar el estilo de apego?

Sí. Estas tendencias pueden mostrar cierta estabilidad, pero varían según el contexto y pueden modificarse con nuevas experiencias y formas diferentes de responder a la cercanía, la distancia y el conflicto. La terapia ayuda a entender qué activa el miedo o la incomodidad y a responder sin intensificar el círculo.

Referencias

  • Conradi, H. J., Noordhof, A., & Kamphuis, J. H. (2021). Satisfying and stable couple relationships: Attachment similarity across partners can partially buffer the negative effects of attachment insecurity. Journal of Marital and Family Therapy, 47(3), 682–697. https://doi.org/10.1111/jmft.12477
  • Fraley, R. C., Waller, N. G., & Brennan, K. A. (2000). An item response theory analysis of self-report measures of adult attachment. Journal of Personality and Social Psychology, 78(2), 350–365. https://doi.org/10.1037/0022-3514.78.2.350
  • Frazier, P. A., Byer, A. L., Fischer, A. R., Wright, D. M., & DeBord, K. A. (1996). Adult attachment style and partner choice: Correlational and experimental findings. Personal Relationships, 3(2), 117–136. https://doi.org/10.1111/j.1475-6811.1996.tb00107.x
  • Hazan, C., & Shaver, P. (1987). Romantic love conceptualized as an attachment process. Journal of Personality and Social Psychology, 52(3), 511–524. https://doi.org/10.1037/0022-3514.52.3.511

Publicado por

Psicología y Psicoterapia Miguel Ángel Centro sanitario de psicología en Bilbao · En consulta desde 1981

Equipo de psicólogos colegiados con consulta en Bilbao y atención online. Contenido elaborado y revisado por el equipo clínico del centro.

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