Terapia para adultos
Dolor crónico y síntomas físicos: psicoterapia en Bilbao
Acompañamos psicológicamente a adultos con dolor persistente y síntomas físicos sin causa médica clara, en Bilbao y online. El objetivo no es negar el dolor, sino que deje de ocupar el centro de tu vida. Psicólogos colegiados desde 1981, en coordinación con tus médicos.
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Psicoterapia para el dolor crónico y las enfermedades psicosomáticas en Bilbao
Acompañamos psicológicamente a adultos con dolor crónico, fibromialgia y síntomas físicos sin causa médica clara (enfermedades psicosomáticas), en Bilbao y online, en coordinación con su médico. El objetivo no es negar el dolor, sino que deje de ocupar el centro de la vida y recuperar actividad, descanso y relaciones.
¿Qué es el dolor crónico?
El dolor crónico es un dolor que persiste más de tres meses, se repite o continúa incluso cuando no hay una lesión que lo explique (puede haber daño sin dolor y dolor sin daño). En el dolor persistente intervienen el sistema nervioso, la atención, el miedo y las emociones. El acompañamiento psicológico, complementario al tratamiento médico, ayuda a que deje de ocupar el centro de la vida.
¿Me siento así?
- Convivo con dolor desde hace meses o años
- Tengo molestias físicas que no terminan de desaparecer
- Las pruebas médicas no explican del todo lo que siento
- Paso mucho tiempo pendiente del dolor o de las sensaciones corporales
- Siento que el malestar condiciona mi día a día y mis decisiones
Vivir con dolor persistente resulta muy desgastante. Muchas personas sienten que su vida empieza a organizarse en torno al cuerpo, las molestias y el esfuerzo constante por aguantar o evitar que el dolor empeore.
Cuando el dolor deja de ser algo puntual
El dolor forma parte de la experiencia humana y cumple una función protectora. El problema aparece cuando se mantiene en el tiempo, se repite una y otra vez o persiste incluso cuando no hay una lesión que lo explique. Conviene tener en cuenta que puede haber daño sin dolor y dolor sin daño. En estos casos, el dolor deja de ser solo una señal puntual y empieza a influir en:
- la atención, que se centra cada vez más en el cuerpo
- el estado de ánimo
- el nivel de actividad y movimiento
- la forma de relacionarse con uno mismo, con los demás y con el mundo
Con el tiempo, muchas personas sienten que su vida se va estrechando alrededor del dolor.
Dolor, miedo y vigilancia constante
Cuando el dolor se mantiene, es habitual que aparezca miedo: miedo a moverse, a empeorar, a que haya algo grave detrás o a no recuperarse nunca. Esto lleva con frecuencia a:
- vigilar el cuerpo de forma constante
- evitar actividades “por si acaso”
- buscar explicaciones o soluciones una y otra vez
- alternar periodos de esperanza y frustración
Aunque estas respuestas son comprensibles, a largo plazo suelen provocar la amplificación de la sensación de dolor y crear una mayor sensación de limitación.
Diferentes formas de vivir el dolor persistente
El dolor crónico no se vive igual en todas las personas. En algunos casos predomina una molestia localizada y concreta; en otros, el dolor cambia de lugar, de intensidad o de forma con el paso del tiempo. También puede aparecer o intensificarse:
- tras una lesión, cirugía o enfermedad
- en periodos prolongados de estrés o tensión
- junto a ansiedad, ánimo bajo o agotamiento emocional
Comprender cómo se ha ido organizando esta experiencia, así como el papel que juegan el miedo, la atención y la evitación, es clave para poder abordarla de manera eficaz.
¿Cuándo conviene pedir ayuda?
Puede ser buen momento para pedir ayuda cuando:
- el dolor persiste durante meses
- el malestar no se explica del todo a nivel médico
- se han ido abandonando actividades por miedo o cansancio
- el cuerpo se vive como una fuente constante de preocupación
- la vida empieza a girar alrededor del dolor
No es necesario esperar a estar al límite. Abordar el dolor a tiempo puede evitar que el problema se cronifique aún más y ayudar a recuperar esa calidad de vida que se ha podido llegar a dar por perdida.
Dolor crónico y otros problemas relacionados
En muchas ocasiones, el dolor persistente no aparece de forma aislada. Puede relacionarse o convivir con una sensación de agotamiento continuo y con otros problemas que trabajamos en consulta. Por eso, en terapia es importante comprender el conjunto del funcionamiento de la persona y no centrarse únicamente en el dolor o el síntoma concreto:
¿Cómo trabajamos el dolor crónico en psicoterapia?
El dolor existe y eso es incuestionable. El objetivo de la terapia no es negarlo ni decir que “todo está en la cabeza” o que la persona se lo inventa, sino cambiar la relación con el cuerpo y la experiencia de dolor, de manera que este deje de ocupar el centro de la vida. En las primeras sesiones dedicamos tiempo a:
- comprender cómo se manifiesta el dolor
- identificar qué factores lo mantienen
- analizar los intentos de solución que no han funcionado
A partir de ahí, el trabajo terapéutico se orienta a:
- reducir la vigilancia constante del cuerpo
- disminuir el miedo asociado al movimiento o a la actividad
- recuperar progresivamente espacios y actividades evitadas
- aprender a responder de forma diferente a las sensaciones corporales
El proceso es gradual y se adapta a la historia, el momento vital y las necesidades de cada persona. El acompañamiento psicológico es complementario al seguimiento médico, nunca un sustituto.
Qué puedes conseguir con la terapia
Cada proceso es diferente, pero el trabajo psicológico con el dolor persistente suele ayudar a:
- que el dolor deje de ocupar el centro de tu atención y tus decisiones
- perder el miedo al movimiento y recuperar actividad de forma gradual
- retomar actividades y relaciones que habías ido abandonando
- reducir la frustración del ciclo de esperanza y recaída
- ganar calidad de vida aunque el dolor no desaparezca por completo
No prometemos eliminar el dolor —eso sería engañarte—, sino ayudarte a que tu vida vuelva a ser más grande que él.
Psicoterapia para el dolor crónico en Bilbao: cómo empezar
Nuestro centro está en la calle Santutxu 19 (Bilbao) y atendemos también online. El acompañamiento lo realizan psicólogos colegiados, dentro de nuestra área de terapia para adultos y en coordinación con tus profesionales médicos cuando conviene. Las sesiones pueden ser presenciales en Bilbao u online.
Para empezar solo tienes que escribirnos por WhatsApp o llamarnos: te damos una primera cita de evaluación en la que conocemos tu situación, resolvemos dudas y planteamos cómo trabajar, sin ningún compromiso.
Preguntas frecuentes
¿La psicoterapia sirve si mi dolor es real y físico?
Sí, precisamente porque el dolor es real. La terapia no niega el dolor ni lo atribuye a la imaginación: trabaja los factores —atención, miedo, evitación, estrés— que amplifican la experiencia de dolor y estrechan la vida, de forma complementaria al tratamiento médico.
Las pruebas médicas no encuentran nada, ¿qué me pasa?
Es una situación frecuente y muy frustrante: puede haber dolor sin daño visible en las pruebas. Eso no significa que sea inventado, sino que en el dolor persistente intervienen también el sistema nervioso, la atención y las emociones. Es justo el terreno donde la psicoterapia puede ayudar.
¿Cómo es la psicoterapia para el dolor crónico en Bilbao?
Las sesiones son presenciales en nuestro centro de Bilbao u online, con personas en cualquier parte del mundo. La consulta es en español y también puede realizarse en euskera, inglés o francés. La primera cita permite valorar tu situación y orientar el enfoque más adecuado.
¿Sustituye la terapia al tratamiento médico?
No. El acompañamiento psicológico es complementario al seguimiento médico, nunca un sustituto. Cuando conviene, nos coordinamos con tus profesionales de referencia para un abordaje conjunto.
¿Trabajáis con fibromialgia y dolor sin diagnóstico claro?
Sí. Acompañamos a personas con dolor persistente de distintos orígenes, incluidas presentaciones sin un diagnóstico médico concluyente. El trabajo se centra en tu experiencia y en recuperar vida, no en la etiqueta.
¿Se puede hacer este trabajo online?
Sí. El formato online funciona bien en el trabajo con dolor persistente y evita desplazamientos que a veces resultan costosos. Las sesiones se realizan por videollamada.
¿El dolor crónico es psicológico?
El dolor crónico es real, no imaginario. Lo que ocurre es que, cuando se mantiene, el sistema nervioso, la atención y las emociones amplifican la experiencia de dolor. Por eso el trabajo psicológico ayuda, siempre de forma complementaria al tratamiento médico.
¿Trabajáis la fibromialgia y la fatiga crónica?
Sí. Acompañamos a personas con dolor persistente de distintos orígenes, incluidas la fibromialgia y presentaciones sin diagnóstico concluyente. El trabajo se centra en recuperar actividad y calidad de vida, no en la etiqueta.
Dar el paso también es una forma de cuidarse
Muchas personas conviven durante años con dolor persistente pensando que no hay alternativa o que tienen que resignarse. Pedir ayuda permite empezar a relacionarse de otra manera con el cuerpo y el malestar, recuperando espacio para vivir con mayor tranquilidad y autonomía. Si te resuena lo que has leído, puedes escribirnos por WhatsApp y solicitar una primera cita. Valoraremos tu caso con calma y veremos juntos cómo podemos ayudarte.
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