
Dificultades en el colegio y aprendizaje
¿Nos pasa esto?
Nuestro hijo o hija:
- Tiene dificultades para concentrarse o mantener la atención en clase
- Presenta bajo rendimiento escolar o notas por debajo de lo esperado
- Muestra desmotivación, rechazo o apatía hacia el colegio
- Se frustra con facilidad ante los deberes o el estudio
- Evita tareas escolares o necesita una supervisión constante
- Recibe quejas frecuentes desde el centro educativo
- Dice frases como “no valgo”, “soy tonto/a” o “para qué intentarlo”
Las dificultades escolares generan mucha preocupación en las familias. A menudo aparecen dudas, tensiones en casa y miedo a que el problema tenga consecuencias a largo plazo, sin saber bien por dónde empezar ni qué está fallando.
Dificultades escolares: cuando aprender se convierte en una fuente de malestar
Estas dificultades de aprendizaje o problemas de aprendizaje en el colegio no siempre se deben a falta de capacidad o inteligencia, sino a factores emocionales, relacionales o contextuales. En muchos casos, el aprendizaje se ve afectado por factores emocionales, relacionales o contextuales.
El problema aparece cuando las dificultades:
- se mantienen en el tiempo
- generan frustración, bloqueo o evitación
- afectan a la autoestima del menor
- deterioran la convivencia familiar
- convierten el colegio en una fuente constante de estrés
En estos casos, insistir solo en “esforzarse más” suele aumentar el malestar sin resolver el fondo del problema.
Qué puede estar influyendo en las dificultades de aprendizaje
Las dificultades escolares rara vez tienen una única causa. Suelen ser el resultado de la interacción de distintos factores, como:
- dificultades atencionales o de concentración
- ansiedad ante el rendimiento o el error
- baja autoestima o miedo a fracasar
- desmotivación tras experiencias repetidas de frustración
- problemas emocionales no expresados
- conflictos familiares o cambios vitales
- exigencia excesiva o presión académica
Cuando aprender se asocia a malestar, el menor puede desconectarse, bloquearse o rendirse antes de intentarlo.
Dificultades escolares y otros aspectos relacionados
Las dificultades en el colegio suelen convivir con:
- ansiedad o miedos
- dificultades en la regulación emocional y conductual
- tristeza, desmotivación o ánimo bajo
- problemas de relación con iguales
- sensación de no encajar o de “ir siempre por detrás”
Por eso, es importante comprender qué está ocurriendo en la vida del niño, niña o adolescente en su conjunto, y no centrarse únicamente en las notas o el rendimiento.
¿Cuándo conviene pedir ayuda?
Puede ser buen momento para consultar cuando:
- las dificultades escolares persisten pese al apoyo recibido
- el colegio expresa preocupación de forma continuada
- el menor se muestra cada vez más frustrado o desmotivado
- aparecen bloqueos, evitación o rechazo intenso al colegio
- la autoestima se ve claramente afectada
- la situación genera mucha tensión familiar
No es necesario esperar a un fracaso escolar importante. Abordar estas dificultades a tiempo puede prevenir un mayor desgaste emocional y académico.
¿Cómo trabajamos las dificultades escolares y de aprendizaje en psicoterapia?
El objetivo de la terapia no es “hacer que estudie más”, sino comprender qué está interfiriendo en el aprendizaje y ayudar al menor a recuperar confianza, motivación y seguridad.
En los casos de infancia y adolescencia, el trabajo comienza habitualmente con una primera entrevista con madres y padres, donde recogemos información sobre el recorrido escolar, el contexto familiar y cómo se están viviendo las dificultades.
En las siguientes sesiones conocemos y evaluamos al menor, adaptándonos a su edad y forma de expresarse. Este proceso no es solo evaluativo: muchas veces, sentirse comprendido y escuchado ya reduce parte del bloqueo y el malestar.
Posteriormente realizamos una devolución a la familia y acordamos conjuntamente cómo continuar el trabajo, en función de cada caso.
En las primeras sesiones trabajamos en:
- comprender cómo se manifiestan las dificultades escolares
- identificar factores emocionales, atencionales o contextuales implicados
- conocer el funcionamiento familiar y escolar
A partir de ahí, el trabajo terapéutico se orienta a:
- reducir la ansiedad y el bloqueo ante el aprendizaje
- fortalecer la autoestima y la sensación de competencia
- mejorar la relación con el error y la frustración
- acompañar a madres y padres en el ajuste de expectativas y apoyos
- recuperar una actitud más segura y flexible hacia el estudio
El proceso se adapta a la edad, las características del menor y la situación familiar.
Acompañar también es cuidarse
Muchas familias viven estas dificultades con sensación de desgaste, culpa o conflicto constante. Pedir ayuda no significa que el menor “no pueda”, sino que necesita apoyo para aprender desde un lugar más seguro y respetuoso.
Si os sentís identificadas o identificados con lo que habéis leído, podéis escribirnos por WhatsApp y solicitar una primera cita. Valoraremos el caso con calma y veremos cómo acompañaros.
