
Autoestima, identidad y dificultades en las relaciones
¿Nos pasa esto?
Nuestro hijo o hija:
- Se muestra inseguro/a, se infravalora o habla mal de sí mismo/a
- Tiene miedo al rechazo o a no encajar
- Le cuesta hacer amistades o mantenerlas
- Se aísla, pasa mucho tiempo solo/a o se siente “diferente”
- Depende en exceso de la opinión de los demás
- Vive los conflictos con iguales con mucha intensidad
- Parece no tener claro quién es, qué quiere o dónde encaja
Ver a un niño, niña o adolescente con estas dificultades suele generar mucha preocupación. Muchas familias sienten tristeza, impotencia o miedo a que esa inseguridad acabe marcando su forma de relacionarse consigo mismo/a y con los demás.
Autoestima e identidad: procesos en construcción
La autoestima y la identidad no son algo fijo, sino procesos que se construyen a lo largo del desarrollo, especialmente en la infancia y la adolescencia. En estas etapas es habitual:
- compararse con otros
- dudar de uno mismo/a
- sentirse inseguro/a en determinados contextos
- buscar pertenencia, reconocimiento y validación
El problema aparece cuando estas dificultades:
- se mantienen en el tiempo
- se intensifican
- limitan la vida social, emocional o escolar
- generan un sufrimiento significativo
En esos casos, no se trata de “timidez”, “falta de carácter” o “una etapa sin más”, sino de un malestar que necesita ser comprendido y acompañado.
Cómo se manifiestan las dificultades de autoestima y relación
En niños, niñas y adolescentes, estas dificultades pueden expresarse de formas muy diversas, como:
- aislamiento o retraimiento social
- miedo intenso a equivocarse o a ser juzgado/a
- dificultad para poner límites
- necesidad constante de aprobación
- conflictos frecuentes con iguales
- actitudes defensivas o evitativas
- cambios de humor vinculados a las relaciones con iguales
A veces el malestar no se verbaliza directamente, pero se hace visible en cómo el/la menor se relaciona con los demás y consigo mismo/a.
Autoestima, identidad y otros aspectos relacionados
Las dificultades en esta área suelen aparecer junto a:
- ansiedad social o miedos
- tristeza, desmotivación o ánimo bajo
- dificultades emocionales y de conducta
- problemas escolares
- uso problemático de tecnología y redes sociales
- experiencias de rechazo, acoso o exclusión
Por eso, es importante comprender el contexto global del menor y no reducirlo todo a “tiene poca autoestima” o “no se relaciona”.
¿Cuándo conviene pedir ayuda?
Puede ser buen momento para consultar cuando:
- la inseguridad o el aislamiento no disminuyen con el tiempo
- el/la menor evita situaciones sociales de forma persistente
- hay un malestar claro en la forma de verse a sí mismo/a
- aparecen conflictos repetidos con iguales
- la autoestima interfiere en el bienestar o el desarrollo
- como familia sentís que no sabéis cómo ayudar
No es necesario esperar a que el problema sea muy intenso. Acompañar estos procesos a tiempo puede prevenir dificultades mayores en etapas posteriores.
¿Cómo trabajamos la autoestima, la identidad y las relaciones en psicoterapia?
El objetivo de la terapia no es “cambiar la personalidad”, sino ayudar al niño, niña o adolescente a construir una relación más segura consigo mismo/a, con los demás y con el mundo, fortaleciendo su identidad, autoestima y recursos emocionales y sociales.
En los casos de infancia y adolescencia, el trabajo comienza habitualmente con una primera entrevista con madres y padres, en la que recogemos información sobre el desarrollo del menor, su contexto familiar, escolar y social, y cómo se están viviendo las dificultades.
En las siguientes sesiones conocemos y evaluamos al menor, adaptándonos a su edad y forma de expresarse. Este espacio no es solo evaluativo: en muchas ocasiones, sentirse escuchado/a, comprendido/a y validado/a ya tiene un efecto terapéutico importante.
Posteriormente realizamos una devolución a la familia y acordamos conjuntamente cómo continuar el trabajo, en función de cada caso.
En las primeras sesiones trabajamos en:
- comprender cómo se vive a sí mismo/a y cómo se relaciona
- identificar situaciones y experiencias que han influido en su autoestima
- conocer el contexto emocional, familiar y social
A partir de ahí, el trabajo terapéutico se orienta a:
- fortalecer la autoestima y la sensación de valía
- favorecer una identidad más segura y coherente
- mejorar habilidades sociales y relacionales
- reducir el miedo al rechazo o a la crítica
- acompañar a madres y padres en cómo sostener estos procesos
El proceso se adapta a la edad, las características del niño, niña o adolescente y a la situación familiar.
Acompañar también es cuidarse
Muchas familias conviven durante años con la inseguridad o el aislamiento de sus hijos e hijas pensando que “ya ganarán seguridad con el tiempo”. Pedir ayuda no significa etiquetar ni dramatizar, sino querer comprender y acompañar mejor.
Si os sentís identificadas o identificados con lo que habéis leído, podéis escribirnos por WhatsApp y solicitar una primera cita. Valoraremos el caso con calma y veremos cómo acompañaros.
